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101 Reykjavik (Islandia, 2000)

Titulo original: 101 Reikjavik
Título mercado español: Invierno caliente
Género: Comedia
Nacionalidad: Islandia
Colaboraciones: Dinamarca/Noruega/Francia
Director: Baltasar Kormákur
Duración: 92 minutos.
Género: Comedia
Productor: Baltasar Kormákur, Thorfinnur Omarsson, Ingvar Thordarson
Guión: Hallgrímur Helgason, Baltasar Kormákur (Basado en la novela de Hallgrímur Helgason)
Fotografía: Peter Steuger
Música: Damon Albarn, Einar Ørn Benediktsson
Montaje: Skule Eriksen y Sigvaldi J. Karason.
Diseño de producción: Arni Pall Johannsson.
Actores: Hilmir Snær Guðnason, Victoria Abril, Hanna María Karlsdóttir, Baltasar Kormákur, Ólafur Darri Ólafsson, Þrúður Vilhjálmsdóttir, Eyvindur Erlendsson, Throstur Leo Gunnarsson, Jóhann Sigurðarson, Edda Heidrún Backman, Guðmundur Ingi Þorvaldsson, Halldóra Björnsdóttir, Hilmar Jonsson, Gudrún Maria Bjarnadóttir, Lilja Nott Thorarinsdóttir
Sinopsis: Los impulsos sexuales de un joven desaparecen cuando descubre que la mujer con la que se acuesta es amante de su mamá y que podría estar embarazada de él. La cinta es una comedia de humor negro que explora el universo sexual de una pareja del mismo sexo.

Trailer:



Crítica:

(Daniel de Caballito - cinesargentinos.com.ar)
Zafable, mas que nada por lo bien construido de los personajes, que te vuelven loco por lo estancado de sus reacciones. Despues, la historia es de lo mas rebuscada posible, complicada como un culebron, uno no demasiado original ademas. Muy buenas las actuaciones, pero es insufrible Victoria Abril hablando ingles!

(Gonzalo de Versailles - cinesargentinos.com.ar)
La trama es más o menos así: un muchacho islandés, cercano a los 30, se la pasa tomando tragos en un bar o viendo videos porno. Se considera "retardado sexual", y las veces que se acuesta con una chica no puede amanecer al lado de ella. Cuando lo consigue, borracho en una noche de año nuevo, resulta que con quien se acostó es la novia de la madre, separada de un hombre alcohólico devenido homeless. Lo bizarro no termina allí: la chica queda embarazada, y decide criar al chico junto a su novia, es decir, la madre del "donante". Lo rebuscado de la trama alcanzaría para hacer una película interesante, pero "101 Reykjavik" se destaca porque detrás de esa historia aparece una inteligente mirada sobre las relaciones, la sexualidad, y la falta de objetivos en la vida, acompañado de un humor ácido muy bien logrado (la escena de voyeurismo es notable), superando en muchos aspectos a “Todos juntos”, el film de Lucas Moodyson que con una temática similar termina resultando superficial.
Los puntos negativos del film son el final (demasiado happy end para lo que se ve durante toda la película), y el forzado inglés de Victoria Abril, que pese a esa limitación, igualmente se alza con un digno papel.

(Josefina Sartora - cineismo.com)
No son muchas las oportunidades que se nos presentan para asomarnos a mundos muy lejanos como los de Islandia, esa isla tan cercana al polo Norte que vive largas temporadas sin sol, con una nieve incesante y noches invernales interminables. Su gente pertenece a una cultura diferente, como la escandinava, descendiente de vikingos, y sin embargo, la identificación con ellos es posible. Claro que la Islandia que vemos en esta película en nada se parece a la que encuentra James Bond en Otro día para morir (salvo en el hielo).

Invierno caliente es el que vive Hlynur, un hombre-niño de 28 años aún bajo el ala protectora de su mamá, y del Servicio Social, que en una sociedad organizada como la islandesa permite a un desocupado hacer nada de nada, o sea: visitar sitios porno en Internet, tomar cerveza sin límite en el bar con sus amigos, tener sexo sin compromiso, y esperar la muerte bajo la nieve permanente, todo con la mayor naturalidad, sintiéndose en todo su derecho, sin culpa, aunque también sin entusiasmo. Ni siquiera para manifestar su inconformismo o su aburrimiento. Hasta que a su casa llega una española (Victoria Abril, que obviamente se llama Lola y enseña baile flamenco; por cierto que la sutileza no es una característica de este film) y acaba con el hastío. Lola es un sol en ese país tan frío, y llega para iluminar no sólo la vida del hijo, sino también la de la madre, formando un trío inusual. (En Cama para tres, de Josiane Balasko, Abril también era una española llamada Loli en tierras ajenas, y también integraba un triángulo bisexual.)


Decía que, a pesar de las diferencias, buena parte de los espectadores podrán reconocerse en Hlynur –en sus adicciones, su frustración, su falta de metas– gracias a un tratamiento que a pesar de todo lo torna simpático, y presenta su estado como una fase a superar, un momento de pasaje a la madurez, que llega también de la mano de Lola, una Victoria Abril que parece moverse en esa tierra boreal tan poco latina como arenque en aguas heladas. (Tal vez su elección se deba a que el director, Baltasar Kormákur, alimenta un publicitado –inexistente, en mi opinión– parecido con Almodóvar.) La relación con Lola es perfecta para Hlynur, pues consigue así a la madre-amante, aunque Lola esté mucho más interesada en su propio vínculo con la madre del muchacho.

101 Reykjavik (título original del film) es el código del área donde ocurre la acción, y a la vez una apelación al localismo. Sin embargo, esta opera prima de Kormákur –que juega un rol secundario como amigo del protagonista– es una propuesta de comedia nórdica, ligera, que aunque con visos de originalidad, cumple las pautas de los modelos de representación del no tan independiente cine yanqui. Ligera porque, aunque habría muchos temas para profundizar (la relación edípica, la generación sin ambiciones, la irresponsabilidad de los padres, etc., etc.), se cuida bien de no detenerse en reflexiones conflictivas. Y muestra que, a pesar del liberalismo inconformista, al final todos entramos en el sistema. Dirigida a sus contemporáneos, con un elenco y una banda musical excelentes, la película tiene una buena primera hora, pero luego la narración, como Hlynur, parece no saber adónde ir.

(bloggermania.com)
Debut del islandés Baltasar Kormákur, famoso actor televisivo en su país. Probablemente por su frivolidad ha sido comparado por la crítica con el primer Almodóvar, aunque en realidad le falta el estilo visual del que hace gala el manchego, y sólo se acerca a su cine en su gusto por los personajes extremos. J.L.S.

(Raúl Correa - labutaca.com)
Una película islandesa, sin duda beneficiada por la presencia de la internacional actriz es-pañola Victoria Abril. Película relajada, casi laxa, en la que fluye una imagen prototípica del progresismo paradigmático que –según la imagen que suele ofrecerse a través del cine– es usual en sociedades nórdicas como la noruega (de donde llegó no hace mucho ese dechado de buenas intenciones y fracasos cinematográficos titulado "Elling", de Petter Naess), la sueca (baste como ejemplo la sensacional, muy recomendable "Fucking Åmål", de Lukas Moodysson), la danesa (recientemente ejemplarizada en la enternecedora y divertida "Italiano para princi-piantes", de Lone Scherfig) o, en el caso que nos ocupa, la islandesa.

No obstante, frente a "101 Reykjavik" no nos encontramos con un film genéricamente tan delimitado como en los casos arriba mencionados. En cierta forma, la indefinición de tono juega en su favor en tanto beneficia el tono naturalista perseguido por Kormákur, que redunda en la lograda credibilidad de situaciones poco menos que dignas de una pesadilla. Sin embargo, también juega en su contra al lograr desorientar totalmente a un espectador que no sabe si quedarse con la idea de la (cuando menos curiosa) versión de la canción de The Kinks "Lola" mientras un aspirante a eterno adolescente se baña en el salón de una casita en el centro de la capital islandesa, o con la imagen de ese mismo hijo de un borracho y una lesbiana inconfesa acostado en la cumbre de una montaña, con una nota de suicidio en la mano, esperando a que lo cubra la nieve.

No cabe duda acerca de que los temas que presenta Kormákur (también guionista) se amoldan a cualquier país europeo: la eterna crisis de valores encuentra cada vez mejor recepción en una juventud maltratada por políticas de recorte social de talante neoliberal (aquí es la propia Lola, la española encarnada por Victoria Abril, la que azuza constantemente a Hlynur para que busque un rumbo para su vida) y la puesta en cuestión del concepto tradicional de familia, así como su siempre excesiva sobre-valoración.

Pero el acento está puesto –así lo indica el título, que hace referencia a la escasa atención que despierta en Hlynur el mundo más allá de su ciudad– en la pasividad de un personaje apático, temeroso ante cualquier tipo de cambio, al que "la vida" somete a un auténtico repateo repentino: pasa de ser un acomodado niño de mamá que se levanta todos los días por la tarde (los fines de semana, convenientemente resacoso) a un aspirante a padre muy a su pesar que debe recapacitar acerca de la necesidad de lograr un puesto de trabajo con el que ganarse "la vida".

Hay no pocos momentos en los que la película podría haber concluido de manera más o menos digna, pero el aire que termina respirando esta breve –y sin embargo pesada por momentos– experiencia islandesa es la de una fábula moral injustamente conser-vadora, la de la adaptación complacida de un freaky que deviene funcionario del gobierno y sonríe con la misma cara con la que deseaba a la novia de su madre, la misma expresión de marginado voluntario... Pero con una gorra de plato sobre la cabeza. Y no me pareció captar ironía en ese convencional plano final en que la cámara se eleva sobre los soleados tejados de... La misma ciudad de Reykjavik de la que Hlynur no saldrá. Nunca.

(Aníbal M. Vinelli - Elclarin.com)
Mi hijo será mi hermano. Atrevida e ingeniosa, Invierno caliente proviene de Islandia, y en su relato examina la sexualidad sin prejuicios y con un humor muy nórdico.

Promisorio debut el del director Baltasar Kormákur, quien adaptando la novela de un compatriota la despojó de rémoras literarias cortando hasta el hueso, cambiando, además, la nacionalidad de uno de sus personajes centrales. Y consiguiendo un filme audaz y, a la vez, medido y calculado, divertido y a menudo profundo en sus observaciones.

El centro de Invierno caliente es Hlynur, de 28 años, perdedor por elección, que vive con su madre divorciada, Berglind, quien además de alimentarlo a veces lo baña mientras él sobrevive con su seguro de desempleo. El resto de su tiempo lo emplea en merodear por la casa, visitar sitios porno de Internet y de noche salir a emborracharse y atrapar chicas.

La acción transcurre en un barrio de Reykjavik conocido como 101, ya que la numeración alcanza y sobra para un sitio "donde uno vive porque nació aquí". Con la nieve que suele caer sin tregua y el sol que se extraña, pareciera que no hay mucho más que hacer.

La vida haragana y placentera de Hlynur se complica con la llegada de Lola Milagros (Victoria Abril), una española profesora de flamenco y lesbiana reconocida. Con la que sin embargo mantiene una relación apasionada y fugaz, que derivará en embarazo. Cuando Berglind regresa confiesa su amor por Lola y el deseo de ambas mujeres de criar y adoptar al niño.

Los trastornos familiares y sentimentales de Hlynur y compañía podrían inscribirse en el Guinness. Pero se trata de gente bien educada en un clima hostil y, además, son nórdicos. De ahí que Invierno caliente tendrá más de una derivación, inesperada para espectadores latinos y anglosajones más o menos puritanos. Que, aún extraños ante geografía y costumbres, habrán de disfrutar el humor cáustico y socarrón del filme y las ajustadas interpretaciones del elenco, particularmente del antigeométrico triángulo central, con Abril y Hilmir Snaer Gudnason (Hlynur) como sus mejores exponentes.

La vida te da sorpresas.

(play4film.com)
Coproducción europea de cuatro estrellas - Islandia, Dinamarca, Noruega, Francia, Alemania - "101 Reykjavik" tiene su centro de interés en el personaje de Hlynus, un joven que no quiere crecer y que tiene sus buenas razones. Una situación inusual, que involucra a su amante y a su madre, lo ayudará a encontrar una vía. Relato de crecimiento extremo y apasionante, esta película dirigida por Baltasar Kormákur, nacido en 1966 justamente en Reykjavik, mezcla bien corazón y estómago.

Detalles adicionales:
Es la primera película dirigida por el islandés Baltasar Kormákur, famoso en su país como actor y personaje televisivo.

Está protagonizada por Victoria Abril (Sin noticias de Dios, Entre las piernas, Mamá, preséntame a papa), que además canta una canción compuesta por Damon Albarg, del grupo Blur.

Se basa en la novela homónima del también islandés Hallgrimur Helgason.

La crítica francesa compara al director de esta película con Pedro Almodóvar.

Está rodada en Reikiavik, capital de Islandia.

Fue candidata al descubrimiento del año de los Premios del Cine Europeo 2000 y ganó el Premio del Jurado de la Juventud del Festival de Cine de Locarno 2000.

El Director: Baltasar Kormákur
Nacido el 27 de febrero de 1966, es un actor islandés de teatro, director y productor de cine. Actualmente es más conocido por su trabajo como director de películas como 101 Reykjavík, Hafið, A Little Trip to Heaven (protagonizada por Julia Stiles y Forest Whitaker), y una película basada en el libro Mýrin (Jar City) por Arnaldur Indriðason.

Con su película Mýrin ganó el principal premio Globo de Cristal en Karlovy Vary el prestigioso Festival Internacional de Cine de 2007.
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