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Tan de repente (Argentina, 2002)

Título original: Tan de repente
Título en inglés: Suddenly
Año: 2002
Duración: 90 min.
País: Argentina
Director: Diego Lerman
Guión: Diego Lerman, María Meira
Música: Juan Ignacio Bouscayrol
Fotografía: Luciano Zito, Diego del Piano (B&W)
Reparto: Carla Crespo, Verónica Hassan, Tatiana Saphir, Marcos Ferrante, María Merlino
Productora: Lita Stantic Producciones / NYLON Cine
Género: Drama
Web oficial: Tan de repente
Sinopsis: Marcia trabaja en una tienda de lencería femenina, tiene algunos kilos de más y lleva una rutinaria vida en la ciudad de Buenos Aires. Mao y Lenin son una pareja de chicas Punk, que tropiezan con Marcia y por algún motivo inexplicable deciden que les apetece coger con ella. Como la chica se resiste acaban secuestrándola, comienzando un viaje que las llevará hasta la ciudad de Rosario, donde vive una tía-abuela de Lenin. Allí cada una conseguirá enfrentarse a sus miedos y conocerse mejor a sí misma.

Trailer:


Crítica y comentarios:

(Ukey - cine.mysofa.es)
Subliminal. Si buscas la típica película comercial y vistosa, no la veas. Si buscas guiones magníficos y personajes convencionales, tampoco la veas. Si buscas una película en color, ésta es en blanco y negro. Y si buscas una película normal, no le des al play porque es de todo menos normal. Ahora sí, si te gusta el acento argentino, las películas independientes, las historias raras pero con transfondo y esas películas que en un principio te sorprenden y al final también, esta, desde luego, es la mejor opción. Buena producción argentina que sin embargo no es lo que se espera que, desde luego, no defrauda en absoluto. Hay de todo y de nada a la vez.

Lo mejor: El mensaje escondido de cada uno de los personajes, y su evolución.

(SieteSoles - cine.mysofa.es)
No es redonda, pero sorprende. Una navajera, una "outsider" y una trabajadora condenada al aburrimiento y forzada a acompañar a las otras dos en un viaje a cualquier sitio.

Sencilla en las formas, desarrolla un guión que diríamos extraño e incluso excesivo al principio, para luego ir cayendo en una historia ciertamente extraña, pero donde ya vamos reconociendo los problemas de siempre. Y poco a poco vamos llegando a las cosas tiernas, a los sentimientos, al amor, el deseo, la vejez....

Buena cámara y algunos encuadres brillantes. El problema es que entre la historia y esos destellos de la cámara hay un cierto vacío. O eso me pareció.

(Diego Battle - lanacion.com.ar)
Tras un exitoso recorrido de más de un año por el circuito de festivales internacionales (fue premiada en Locarno, Biarritz, Viena, Huelva, La Habana, Estambul y Buenos Aires), esta opera prima de Diego Lerman alcanza finalmente su merecido estreno comercial.

Filmada en un melancólico blanco y negro en 16 milímetros, con actores surgidos en su mayoría del teatro off, una excelente utilización dramática de los exteriores reales y una permanente apuesta por el riesgo artístico a partir de situaciones bastante extremas rodadas con un gran desparpajo y naturalidad, "Tan de repente" resulta heredera del espíritu de aquellos primeros clásicos de Godard, Rohmer, Chabrol y Truffaut que patentaron la nouvelle vague francesa a fines de los años 50 y, quizá por eso, no extraña demasiado que en todo el mundo se la haya considerado como uno de los principales referentes de la "nueva ola" del cine argentino.

Lerman, de 27 años, basó el comienzo de "Tan de repente" en su propio corto "La prueba", inspirado a su vez en el libro homónimo de César Aira. Mao (Carla Crespo) y Lenin (Verónica Hassan) son dos intrépidas e impulsivas antiheroínas (punks, ladronas, bisexuales, desafiantes) que acosan a Marcia (Tatiana Saphir) una empleada de un negocio de lencería conflictuada por su obesidad y sus carencias afectivas. Pero lo que en principio aparece como una relación abusiva y manipuladora se va transformando con el correr de la historia en el puente entre mundos opuestos en busca de complementación.

Las tres parten a una suerte de viaje iniciático hacia la costa atlántica, pero luego la sugestiva road-movie deviene en una tragicomedia ambientada en una casa de Rosario, donde se incorporan al relato otros extraños personajes, hay una reformulación y resignificación del costumbrismo que dominó a buena parte del cine argentino de los años 80, y la película coquetea con ciertas miradas sobre las familias disfuncionales y los conflictos sobre la identidad sexual que remiten a la vertiente más desenfadada de la producción independiente norteamericana.

Lo mejor de este convincente debut de Lerman es su falta de prejuicios, su aspiración de romper con las convenciones en cuanto a puesta en escena, actuaciones y diálogos que predominan en el actual panorama nacional. El resultado es una historia con múltiples altibajos, pero que aun con sus desniveles deja siempre la sensación de ser una película viva, imprevisible y visceral, cuyos bruscos cambios de registro promueven reacciones muy diversas por la ferocidad, la comicidad y la nostalgia que conviven en el relato.

La fotografía en blanco y negro de Luciano Zito y Diego del Piano, que retrata y traduce todos los contrastes y claroscuros de la historia, la obsesiva preocupación de Lerman por dotar de sentido y de un extraño lirismo al más simple de sus planos y el comprometido aporte de los intérpretes (especialmente del trío protagónico) son aspectos que ennoblecen a esta rara avis de la producción joven reciente. Es precisamente ese talento y la audacia de sus hacedores los que disimulan cierta evolución psicológica y algunos vuelcos dramáticos demasiado abruptos y no del todo justificados de estas chicas que, de todas maneras, ya tienen un lugar asegurado entre los personajes más provocativos del nuevo cine argentino.

(Josefina Sartora - cineismo.com)
Otra película diferente, valiosa y sorprendente de la nueva generación del cine argentino. Diego Lerman presentó esta opera prima en el Bafici 2002, donde ganó varios premios, y siguiendo un itinerario que ya parece habitual para el cine actual, la película se exhibió en varios festivales europeos, donde cosechó más triunfos. ¿Por qué debimos esperar más de un año hasta su estreno en Buenos Aires? Este es un film que se inscribe entre los mejores de los presentados últimamente: no está en la línea del nadismo, que ya resulta una corriente interna en la nueva camada del cine argentino, con Sábado, ¿Sabés nadar? y Nadar solo –que corren el peligro de caer rápidamente en el olvido– y si bien sus personajes también forman parte de una generación sin rumbo, Tan de repente propone un cúmulo de ideas, como el mejor cine de Albertina Carri, Martín Rejtman o Lisandro Alonso, sin parecerse a ninguno de ellos.
Quienes realizamos estudios sobre el cine atravesamos un momento estimulante ante la renovación de todas las categorías, ya que en la posmodernidad se acabaron las clasificaciones cerradas y ortodoxas. Esto vale para el documental, y también para los géneros cinematográficos, que se han flexibilizado y ampliado. Con esta consigna, podría decirse que Tan de repente es un film inencasillable, que juega sabiamente con la melancolía y el humor a través de la comedia, la road movie o película de camino iniciático, y el melodrama.

La vida le llega de repente a Marcia, una gorda bella, solitaria y soñadora, quien ve interrumpidas sus horas de soledad en su departamento y de aburrimiento en una lencería con su tropiezo fortuito con Mao y Lenin, dos chicas punk, duras y desprejuiciadas, que le manifiestan su amor. Este es el desencadenante de la acción que las empujará hacia delante, unidas por un vínculo tan bizarro como inexplicable. Una estupenda fotografía en blanco y negro de grano grueso responde a los fines de retratar la soledad y la incomunicación, y acentúa los contrastes que propone el film. Lerman había realizado un corto sobre un relato de César Aira, La prueba, y la primera mitad de este largometraje es una reelaboración de aquel corto, con el viaje de las chicas a conocer el mar como una prueba de amor. Hasta allí el film resulta innovador, sumamente sugestivo, de un humor áspero, una ironía seca, llevado adelante por tres actrices muy talentosas (Tatiana Saphir, Carla Crespi y Verónica Hassan), quienes tensan la cuerda de esa actitud aparentemente prescindente, ajena y ausente que exhiben los jóvenes. Es muy interesante el trabajo que el film lleva a cabo con el lenguaje: también en Sábado se exploraban los nuevos códigos de lengua que está imponiendo la juventud, que aquí se expresa con una economía expresiva, una articulación neutra que llega al despojamiento de todo sentimentalismo, y hasta de entusiasmo.

Hacia la mitad, la película toma otro rumbo, casi opuesto: cuando un camino azaroso las deposita en Rosario, en casa de la tía abuela de Lenin, el tono modula del humor hacia la melancolía, del movimiento a la quietud. Marcia se quita su máscara de hastío al mismo tiempo que Lenin olvida su rudeza en la intimidad, cuando vuelve a llamarse Verónica. Las tres chicas se unen a otros tres seres con los que formarán una suerte de familia, insólita, surreal si se quiere, pero familia al fin, la que la vida les permite. Otros tres actores notables se suman: Beatriz Thibaudin, María Merlino y Marcos Ferrante, que interpeta a Felipe, único hombre desorientado en ese mundo femenino. En ese ámbito familiar afloran los sentimientos, la vulnerabilidad, las emociones hasta entonces agazapadas. Lerman parece experimentar con una nueva expresividad, con otros códigos de la sociabilidad. Es notable que, a pesar de su juventud e inexperiencia, el director demuestra gran solvencia en la creación de climas, delinea distintos caracteres de honda humanidad –femeninos por añadidura– y realiza un notable manejo de actores. La música está pensada para lograr esos climas, y ayuda a la caracterización de cada personaje. No es poco añadir que el film echa una mirada de simpatía hacia el lesbianismo, tema al que pocas veces se había animado el cine nacional. Y si el lenguaje había impactado en su primera parte, en Rosario gira hacia el coloquialismo costumbrista propio de las mujeres mayores. Lerman está interesado en las fórmulas que el lenguaje reserva para el tiempo: su próximo film se llamará Mientras tanto.

El director como sus actrices provienen del nuevo teatro, de experiencias con Ricardo Bartis y Federico León entre otros. Su formación actoral resulta tan dúctil como para experimentar con éxito nuevas vías interpretativas frente a las cámaras.

El tema de la errancia juvenil que impuso la Nouvelle Vague en los ‘60 se ha instalado entre los jóvenes cineastas argentinos. En Tan de repente muestra una variante, por centrarse casi exclusivamente en el género femenino y por la evolución que sostiene hacia una suerte de reconciliación en el encuentro y el contacto, en hermosas escenas como la de tía y sobrina fumando juntas.

Gran debut de Lerman, con una película pequeña y valiosa.


El director: Diego Lerman
Diego Lerman nació en Buenos Aires, Argentina el 24 de Marzo de 1976. Asistió a La Universidad de Buenos Aires, donde estudió diseño de imagen y sonido. También estudió teatro durante cinco años en el Sportivo Teatral, y asistió a un seminario en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba. En el inicio de su carrera actuó en algunas obras de teatro, y también trabajó como asistente de dirección. También tuvo su experiencia en Publicidad. Su apellido completo es Lerman Sanchís.
Su carrera como director comenzó con 5 cortometrajes, de los cuales se destaca La Prueba (1999 - 35mm). Este trabajo fue invitado a más de 40 Festivales Internacionales, y premiado en México, Finlandia y Argentina.
Tan de Repente (2002 - 35mm) es su opera prima. El filme fue premiado en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, donde recibió el Premio Especial del Jurado y el Premio del Público. (peliculas.itematika.com)

Más: Entrevista al director sobre "Tan de repente"
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